La Moneda
una moneda esperando que caiga sobre mis miedos, que borre las penas y me ahogue en una felicidad que, aunque sea momentánea y tan falsa como mi sonrisa, me haga olvidar por un momento lo simple y miserable que me siento. Capto que me recorre la espalda, se escurre hasta mis pies y, aunque me talle con esmero, no me lo puedo arrancar de la piel. Lo licuaría, me lo serviría y de un trago lo haría desaparecer. Claro, si pudiera; pero no, aunque jugoso suena, no es físico como una fruta: lo único tangible es su daño en mí. ...