Aún no he cerrado los ojos y ya salió la luz del sol. Mis preocupaciones y ambiciones me arrancan la tranquilidad de la noche, robándome la oportunidad de luchar por mis sueños al amanecer.
Quisiera caer rendido bajo la luz cegadora del sol, y construir mi futuro mientras lo sueño, mientras mi mente fantasea con sentirme mejor, menos infeliz.
Avanzo anestesiado, inocente de para qué en realidad funciona lo que hago, si tal vez me dará piedras para llenar el vacío que llevo dentro. Una excusa lo suficientemente convincente para que, por lo que queda del resto del año, se me olvide la razón por la que lloro.
Quiero escapar de mi cuerpo, porque para mí este es uno de mis mayores problemas: sentirme atrapado en un ser desechado como las ideas que escupo en el papel. No me rendiré, aunque no sé por qué; tal vez esto es en vano, pero aunque siga siendo infeliz, construiré mi propia tumba antes de morir.