Escribir, aquella manera mágica de plasmar

la forma de tus ideales y pensamientos,

la puerta a nuevos mundos aún sin explorar,

el desahogo de muchos que temen ser juzgados

pero saben claramente que el papel no juzga.

Es justo, solo escucha y guarda para ti,

para que en un futuro,

las colecciones de tus palabras del alma

sean vueltas a recordar

y vivirlas otra vez en carne propia.

Ahora, en un futuro donde estás seguro,

y donde los buenos momentos pasados

se volvieron parte fundamental de ti,

y las cicatrices en el papel

se han vuelto historia,

porque ya no posan en tu piel.

Debemos agradecer esta bonita manera

donde los bonitos recuerdos se plasman

y los dolores pasados se sanan.