Dudo de mi cordura cuando pruebo de tu boca y noto lo parecido que sabemos, lo mismo que pensamos, lo mismo que sentimos. Encuentro fuego en tu mirada y deseo en tu piel, una danza prohibida que a los dos nos hará estremecer.

Cuento los pasos y me emociono al sentirte tan cerca de mí; cumplo sueños con solo tu mero existir. Compro tu tiempo y lo aprovecho como nunca. Tus caricias suaves que me erizan la piel… Quítate la ropa, figura de mis sueños, bésame como si la vida se te fuera en ello.

Perderé el control, seré tu animal. Aráñame la espalda, que si me provocas así, muy pronto me vas a encontrar. Escondido entre tus sábanas me embriago de tu olor; de tu cuerpo me gusta tu calor. Fruta prohibida, deseo sin control… Dime eso que me encanta al oído y no te tendré compasión.

Felina insaciable, seré tu presa y entre mi cuerpo y tu cama estarás presa. Las flores marchitas tomarán de nuevo su color cuando escuchen tus gritos de mera sumisión. Cuando la fuente de los deseos empiece a fluir y beba de su centro sagrado, saboreando lo rico que tú me das, ninguna gota pienso desperdiciar.

Cuando te empieces a retorcer y tu boca busque la mía con urgencia, te abras para mí de forma instintiva y tiembles sin control, será la hora de darte lo que más guardo con mucho amor.