Eres mi pasión, mi dulce tentación.

Se me olvidan las culpas si te tengo en mi corazón.

Dudo de mi cordura cuando pruebo de tu boca.

Me encadeno a tu cuerpo hasta que seas devota.

Cumplo la condena entre tus brazos

hasta que grites que te tengo loca.

Besos húmedos que deslizan tu voluntad.

Escondido entre tus sábanas te haré suspirar.

Te bajo la luna, las estrellas y algo más.

Te arrancaré la vergüenza y las prendas que te decoran

hasta que las paredes se den la vuelta para no mirar.

Te saborearé desde el interior.

Dulce como tu voz, ardiente como tu cuerpo,

pruebo cada rincón dejándote sin aliento.

Soy el juez y mi lengua te hará confesar,

mis manos curiosas tu centro van a encontrar.

Te seduzco con palabras, acaricio tu piel,

soy el poeta que hoy te hará humedecer.

Me resguardo en el interior de tu epicentro,

te cumplo sueños si me empiezo a mover.

Tu cara enrojecida me advierte del éxtasis

que solo conmigo tú puedes cumplir.

Gemidos largos que me motivan más a mí

hasta que tu voz grita “estoy a punto de venir”.