Visitante De Piel
He firmado mi sentencia con lágrimas y sangre. Cedí al visitante de mi mente, y ahora bebe café sentado en la parte más elevada del edificio. Tiene la libertad de tomar decisiones por mí, y ha despedido a mi voluntad. Se hospedó en mi casa, utiliza mi ropa y se acomoda en mi cama. Juega con mi perro y responde el teléfono a mi nombre. Me sigue al trabajo escondido en mi maletín, enreda mis cables y desordena los documentos. Salta entre paredes y chilla para que le preste atención; me mira con aquellos ojos de felicidad. ...